lunes, 1 de marzo de 2010

CRISIS TRAS CRISIS

Mucho se está hablando y escribiendo sobre la profunda crisis que ha generado la catástrofe sísmica que azotó a gran parte de nuestro país el recién pasado fin de semana y que ha afectado mayormente a familias de estratos medios y bajos.

La solicitud y espera de la solidaridad tanto nacional como internacional por parte de las autoridades nacionales como locales es evidente ante tamaña desgracia; el llamado a la calma y a esperar disciplinadamente la ayuda que vendrá desde cualquier lugar, tanto en alimentación, salud y abrigo y en definitiva a que todos solidaricemos y; que posterguemos nuestras legítimas diferencias, cuestión que es atendible y a la que debemos tener un justo y adecuado criterio en función de aplacar lo mayormente posible y en procura de soluciones de fondo esta tan compleja realidad.

Las autoridades han declarado estado de sitio en Concepción y con ello otras más medidas tendientes a restablecer el orden ante –la mayor de las veces- injustificados saqueos, obra esencialmente de inadaptados y delincuentes. El S.I.I. también a dispuesto medidas que si bien no benefician aún al innumerable pequeño y mediano empresario, les garantiza que habrá tiempo para regular aquellas situaciones anómalas que se les presenten.

La iglesia católica, por su parte, ha abierto centros de acopio de ayuda en distintos lugares, así como también, el llamado de voluntarios dispuestos a cooperar con los cientos de miles de damnificados esencialmente en las regiones más afectadas por el mega sismo.

Los partidos políticos, parlamentarios y autoridades tanto del gobierno saliente como el entrante aún no se pronuncian respecto de los aspectos fundamentales en que esta nueva crisis pueda ser superada, por ahora solo se solicita esperar… que todo vendrá… mientras la desesperanza de la sobrevivencia hace estragos en la moral de las familias y hogares de mas de un par de millones de nuestros compatriotas.
MEDIDAS EN LA JUSTA MEDIDA (y no en la medida de lo posible).

El promisorio y flamante Presidente electo Sebastián Piñera, tal cual lo ha hecho desde que fue elegido ha venido “piropeando” a miembros de la Concertación en razón de que sean parte de su Gobierno (aunque en una ínfima representatividad) de manera tal de “darle amplitud” al carácter multinacional de su gobierno. Esta ocasión no ha sido la excepción puesto que le ha solicitado al Intendente y a la Jefa de la Onemi que se mantengan en sus cargos.

Es de esperar que los recursos, tanto en ayuda solidaria y a través de la política subsidiaria lleguen lo más pronto posible a sus destinatarios, no como en 1985 que hubo gente que esperó años las soluciones que nunca llegaron.

Las autoridades debieran generar ciertas medidas tendientes a aplacar la ya complicada situación por la que ya atravesaban producto de la crisis económica una gran parte del pueblo, como por ejemplo el control de precios –a lo menos- de los alimentos de primera necesidad, los remedios y las tasas de interés financiera, entre otros, deteniendo con ello la especulación no tan solo producto de la crisis generada por el terremoto.

Otras de las medidas que debieran ser puestas en práctica, en parte para superar el binominalismo de alguna forma y hacer más efectiva y eficiente la puesta en ejecución de un Plan Nacional de Reconstrucción en los espacios de la sociedad afectada, dice relación con la comunidad organizada.

En ello, debemos recordar no tan solo las virtudes de la estabilidad macro económica a que se alude en los círculos de intervención político y económica, sino también las virtudes –despreciadas en los gobiernos de la Concertación y menos preciadas por la Derecha- del tejido social de base. Chile, es también, un país rico en su tejido social de base cuestión que ma ya mencionaba no ha sido valorado en su justa dimensión.

En este país, no sólo existen la organización del gobierno y sus servicios, ni las otras de los poderes del Estado, ni solo las organizaciones políticas (y no solo algunas), las policías, los bomberos, las No Gubernamentales ni las clericales; hay una red amplia y extendida de organizaciones sociales. Están las Federaciones de estudiantes y la sindicales con sus organismos de base; las vecinales; las culturales y deportivas, entre muchas, con una gran trayectoria de organización territorial y de base que conocen de mejor forma su propia problemática hoy afectada por el fenómeno sísmográfico.

Más saben ellos de la real dimensión material y humana de la catástrofe. Saben más que los mismos Alcaldes; que los Ministros y sus Jefes de Servicio; que las policías y los bomberos; que los curas y las ONGs¨, sin despreciar la labor que éstos cumplen, sólo en el entendido que el más grande y contundente de los aportes lo harán los propios afectados a través de sus organizaciones naturales, es hora de detener el asistencialismo y toda suerte de “ayuda piadosa”, hay que centrarlos valores de la solidaridad y la dignidad.

Cualquier ayuda y derecho por adquirir para los afectados será mejor aprovechada y de mejor forma cubierta si ponemos en el centro de cualquier gestión a sus propios protagonistas. Ello, por consecuencia, dignificará su propio desarrollo y el de todos los chilenos.

Fraternalmente

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JORGE LINCOLEO
ORGANIZACION
SOCIALISTAS ALLENDISTAS
Alameda 2224 3º piso
fonos 696.46.71 y 97880312

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